¿Por qué entrenamos?

¿Por qué te paras a las 5:00 am? ¿Es sano correr tanto? ¿Tiene sentido todo este entrenamiento?

Esas son algunas de las preguntas que nos hacen las personas cuando se enteran de las “locuras” que para algunos significa entrenar para una carrera, una prueba Cross country o una ruta Trekking exigente. Sin embargo creo que las preguntas no son las correctas y por eso es tan difícil tratar de argumentar razones lógicas, porque en el fondo, no las hay.

Creo que la pregunta correcta sería ¿Qué sientes? Ante esa pregunta sería mas fácil decir que no hay paso más difícil que el último antes de la meta, pero que no hay ninguno mejor que el que viene después de cruzarla. Diríamos que el mero hecho de vencerte y salir de la cama a pesar de que todo dice “5 minutos más” ya te hace sentir más fuerte, más decidido, así sea que se de la vuelta a la manzana.

Diríamos que a pesar de que a veces, efectivamente te quedas en la cama por esos “5 minutos más”; siempre hay una nueva madrugada para amarrarte las zapatillas y salir a la pista y eso te hace sentir un poco mejor respecto a ti mismo.

La belleza de correr y de entrenar está en que, a menos que seas un profesional, a quien vences es a ti mismo cada vez que te pones las zapatillas, y solo se necesita dar un paso más, correr 1 minuto adicional o levantarte una mañana. Y eso es lo que te hace sentir bien no por el resto, no por una medalla, sino que es nuestra forma de decirnos que podemos ser, por lo menos, un poco mejores que la última vez.

Un corredor



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